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viernes 10 de junio de 2011

Los Relatores



La Editorial Hipálage presenta su libro nº 47. Se titula "Los Relatores". Dará mucho que hablar y que contar.

El pasado 3 de junio de 2011 tuvo lugar la presentación, a las 18:00 horas, en la Llotja del Cànem, de Castellón. Los autores del libro pueden verse en la imagen siguiente.



Y aquí están las primeras palabras del libro, a cargo de Rosario Raro:

"El carácter es la mitad del destino" dijo alguien que respondía en vida al nombre de resonancias gastronómicas Raoult G. de la Grasserie. ¿Quién es o quién fue? Al citarlo lo he activado, resucitado porque es inmortal, aparece brevemente como un chispazo. Pero ni siquiera Google sabe nada más de él, sólo que se trata del autor de esta frase, un gesto, rastro o inscripción mínima, comparada su aportación con tetralogías y demás ejemplares ingentes, al menos en volumen, por las que otros son conocidos. Pero si nos adentramos en la Biblioteca Nacional de Francia el descubrimiento es mayúsculo: escribió sobre los eunucos, el federalismo, la representación proporcional de las mayorías y las minorías, un tratado de criminología e incluso un poema dedicado a una campana. Allí están todas sus obras con las portadas todavía en blanco y negro.
"El éxito sólo antecede al trabajo en el diccionario" este aforismo y miles de formulaciones similares son anónimas, tal vez porque es algo que todos sabemos, pertenecen a nuestro acervo cultural, al espíritu del pueblo, cualquiera que sea este último. Son recetas que almacenamos.
Si a los artistas que habitaban las buhardillas, según el cliché, una suerte de magia finisecular, tantas veces invocada por ellos, les permitiera el regreso, la mayoría no se encontraría en las estanterías actuales ni en los catálogos de exposiciones y subastas.
Una ausencia equivalente a la inexistencia absoluta: emerger de la nada para volver a sumergirse en ella. Sin dejar flotando ni una línea, un papel o imagen que los refiriera. Tantas quimeras e insomnios en torno al quehacer creativo para diluirse de la misma manera inevitable que cualquier otro ser vivo.
A muchos de ellos les anegaría la desolación en ese no lugar fantasmagórico, porque no soportarían convivir con la certeza de que sus obras nunca se convertirían en emblemas de ninguna ciudad, ni se reproducirían hasta el infinito sobre la superficie de carteles inmediatamente reconocibles, ni sus versos tomarían los muros, ni los aliviarían parasoles de pestañas, ni se replicarían sus esculturas, ni tampoco su música alcanzaría jamás el parnaso del metro.
De la languidez de aquellos artistas se culpaba al spleen, al surmenage, a la melancolía, como resultado de la incapacidad de enfrentarse a la realidad, como si esta fuera un enemigo. La enfermedad se volvía incurable en muchos de ellos, al constatar que, además de no conseguir zafarse del anonimato, otros sí que triunfaban con no más talento, ingenio, audacia ni dominio de la técnica. Tal vez a los primeros les faltaba el azar propicio, la persistencia, la pasión o cualquier otro ingrediente, y tal vez también, la mudanza del tiempo nos haya privado de obras impactantes.
Pero por si a alguno de nosotros nos sucede esto, que reaparecemos como por ensalmo en el siglo XXII o en los sucesivos, mediante la reencarnación, el teletransporte, los viajes astrales, australes o cualquier otro sistema, artilugio (o gadget) aún por inventar, hay que prever esa desazón y comenzar a preparar el equipaje inmediatamente.
El 7 de diciembre de 2010, Mario Vargas Llosa leyó su discurso Elogio de la lectura y la ficción en Estocolmo con motivo de recibir el que tal vez sea el máximo galardón literario. En ese texto tuvo un recuerdo para sus "colegas desafortunados", los llamó exactamente así, con esas dos palabras y los describió a continuación como “los escribidores sin suerte, sin editores, ni premios, ni lectores, cuyo talento acaso –triste consuelo– descubriría algún día la posteridad.”
Mientras escribo esto, le entregan a Ana María Matute el Premio Cervantes, es la tercera mujer en obtenerlo, se ha repetido hasta la saciedad: junto a Dulce María Loynaz y Rosa Chacel, pero no se tiene en cuenta que sólo las separan tres cifras del número de alienígenas que lo han recibido. Por tanto, están en aritmética, más cerca de ellos que de
La escritora dice ahora mismo: “si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que transmiten mis libros, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado”.
Cuando Ana María Matute estuvo en Castellón en enero de este año, con el teatro Principal aplaudiéndole en pie, contó que cuando no era tan reconocida le cortaron la luz nada más terminar de escribir el libro Luciérnaga. Si sólo fuera literatura sería una paradoja...

Puede obtenerse más información (descargar la cubierta completa, leer un fragmento o ver la ficha del libro) en:
http://www.hipalage.com/losrelatores.html


Saludos cordiales.
Editorial Hipálage.
www.hipalage.com

9 comentarios:

Felisa Moreno dijo...

Siempre es una alegría ver nacer un nuevo libro, mi enhorabuena para todos los autores y para los editores. Un abrazo.

Olivia Ardey dijo...

La alegría de ver un libro publicado es doble cuando conoces a casi todos sus autores. ¡Enhorabuena compañeros! Un abrazo.

LIGEIA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LIGEIA dijo...

Gracias por publicar este estupendo libro en el que he participado desde Valencia, junto a más autoras y autores con los que he tenido el placer de compartir gratos momentos de literatura y amistad entre la guía y el conocimiento de Rosario Raro y José Luis Bedín.

Un abrazo y hasta la próxima¡

Matilde Selva

jaucejo dijo...

¡Qué preciosidad!

Engendrado con amor. Cuidado hasta su más mínimo detalle.

Libro para ser visto, leído, tocado y sentido.

Divertido, ágil, audaz, sorprendente, sutil e ingenioso.

Verónica Segoviano dijo...

Un libro plagado de emociones y amigos. Gracias por publicarlo.
Será el primero de muchos más.

Editorial Hipálage - www.hipalage.com dijo...

Muchas gracias a todos.

Ya puede obtenerse más información (descargar la cubierta completa, leer un fragmento o ver la ficha del libro) en:
http://www.hipalage.com/losrelatores.html

Saludos cordiales.
Editorial Hipálage

Faine dijo...

Un placer formar parte de Los Relatores, del engranaje perfecto de una historia de historias, relatos hechos con amor a las letras y sobre todo con Amor a las personas maravillosas que los contaron. Gracias a todos los compañeros de fatigas en estas lides literarias unidos cual mosqueteros en un mismo sentimiento compartido. Momentos inolvidables ya para siempre. Un beso fainesco.

mjchorda dijo...

Gracias a la editorial Hipálage por emprender esta aventura a medias con los relatores. es una maravilla ver nuestras palabras impresas.